
«El Juicio De Epicteto»
Nos enseña el estoico con prudencia
a vivir con templanza y con conciencia.
Lo que no está en tu mano se analiza,
la vana ilusión se volatiliza,
juicio sobre el hecho nos esclaviza
y la paz interior se profundiza.
Acepta lo que llega en el presente
sin desear que cambie la corriente.
Conserva la razón fija en la ciencia,
no te dejes llevar por lo que desliza,
buscando verdad de forma consciente.
Natuka Navarro - Luna Poetiza
«Luna Poetiza :registered: - Nombre y contenido registrados
en Safe Creative. Todos los derechos reservados.»
Código de registro: 2609116962370

En la Salud ten cuidado
mirando a qué das bocado.
Química del alimento
no sólo nos da sustento,
pues afecta al pensamiento
y emociones que yo aliento.
Para Salud se precisa
de ser consciencia concisa.
No seamos abonado
a ir sin entendimiento
aceptando cualquier guisa.

«El Templo Y La Conciencia»
En cada bocado habita la cordura,
la luz que alimenta el recto pensamiento,
pues cuidar este cuerpo es la estructura
que da cauce sincero al sentimiento.
No es buscar el aplauso del afuera,
ni ceder la conciencia a la corriente,
sino abrir en el alma la frontera
donde reina la vida bien presente.
Razón tiene tu verso en la advertencia:
ser dueños de la pausa y del sustento
es vivir con despierta transparencia,
libre el ser de cualquier atamiento.
Natuka Navarro - Luna Poetiza

Templo y Consciencia
somos a un tiempo
cuando el alma se halla
sumergida en materia.
Pues cada cual
reflejo del otro es
en plano donde se encuentra,
siendo el alma el potencial
que a todo genera.
Un dicho nos cuenta:
"Somos según comemos",
argumentando que el hábito
se genera con la ingesta.
Pero otro más inteligente
por ser más veraz, nos dice:
"Pero comemos según somos",
que nos viene a decir,
que no es la voluntad quien rige
nuestros comportamientos,
sino lo que el subconsciente
rige en cada cual
según la inercia de sus instintos.
Instintos no de animal,
sino nacidos del no pensar,
de no usar la consciencia
en nuestro cotidiano hacer,
pues mantenemos los hábitos
sin dados a reflexionar
si algo de ellos
debiera cambiar
para que cuerpo y consciencia
marquen el paso
que el alma precisa
para llegar a ser,
para llegar a mostrar,
que somos humanos
trascendidos y alejados ya
del reino animal.
Toda esta cuestión nace
de que todo es energía,
de que no existe Materia
que no tenga vida, y por tanto,
que no influya sobre lo demás,
y más aún por cuanto los Cuerpos
muestran la condición de la Personalidad,
y ésta a su vez
la condición en la que el alma se halla.
Así pues, si quieres cambiar el Cuerpo
para darle más Salud,
cambia primero tus modos
de pretender ser,
para que la bioquímica que llegue a ti,
movida por el subconsciente,
sea la apropiada a lo que deseas ahora ser,
pues si no modificas tu actitud,
podrás dejar algún alimento
de lo que antes tomabas,
pero llegará a ti, sin tú saberlo,
algún otro que contenga
lo que consciente quieras dejar,
pero inmerso en nueva formas
que te sabrán engañar.
Los alimentos no son meras formas nutricionales;
son elementos de vida que mueven
los resortes viscerales y del cerebro
para nutrir la Personalidad,
no sus Cuerpos.
Si así no lo concibes,
estás siendo manejado
por la inercia social
que te quiere subyugado
y no consciente de ser.

«El Templo, La Mente Y El Alimento»
Qué honor, mi buen hermano, es la enseñanza,
leer el sentir puro de Epicteto,
que llena nuestro espíritu de alianza
y muestra la verdad de su decreto.
Subconsciente y conciencia frente a frente,
en la balanza del cotidiano andar,
pues no es la inercia del hábito silente
la que debe la vida gobernar.
Comemos del reflejo que guardamos
en la penumbra de la mente ciega,
mas si la luz de la razón alzamos,
la vanidad del engaño se desniega.
Razón tienes, mi amigo, en la advertencia:
no basta el cambio externo del sustento,
si no cambia primero la conciencia
y la actitud que rige el pensamiento.
Modificar el ser desde la entraña,
romper la inercia que el social impone,
es librar a la vida de la maña
que en cadenas de sombra nos dispone.
Que la materia sirva a la luz pura,
libre de atadura y de engañosa guía,
y sea el cuerpo el cauce y la estructura
donde florezca en paz la sabiduría.
Natuka Navarro – Luna Poetiza