** Espiritualidad – Plano espiritual – Cielo **

Creada: 5 octubre 2026; Actualizada: ...


Estimada hermana y amiga Natuka:

Considerando que en esta Vereda en la que ambos estamos, llamada "Qué Somos – Almas Creativas", se vienen tratando Temas que mucho pueden vincularse con los términos de "Espiritualidad", "Plano espiritual" y "Cielo", que pareciera tienen algo que ver unos con los otros, según desde qué visión personal se contemplen, no estaría de más que entre tú y yo abramos Diálogo donde ir expresando nuestro parecer y sentir acerca de ellos, en cuyo desarrollo estoy seguro irán surgiendo asuntos interesantes que podrán ir ampliando o complementando nuestros propios criterios sobre el particular.

Así pues, te pregunto:

¿Cómo concibes el Término "Espiritualidad" y qué situarías dentro de él, así como también qué concibes como "Plano espiritual" y sobre ese término "Cielo" que algunas filosofías parecen definir como algo relacionado con un Plano espiritual?

No se trata de que te extiendas procurando dar respuesta completa a mi propuesta, que abarca tres términos que  pueden dar lugar a precisar extensión, sino amenas expresiones que posibiliten un "debate" o profundización paulatina en ellos, individual o conjuntamente.


Espiritualidad, es la actitud y conciencia de que no somos sólo materia. Es la búsqueda interna de sentido, la conexión con lo sagrado y la vivencia de que todos formamos parte de una misma Unidad.

Plano espiritual: Es una dimensión de frecuencia superior, más allá del espacio y del tiempo lineal. Es el ámbito del origen y de la conciencia despojada de la forma física, donde residen las causas primigenias de la existencia.

Cielo: Más que un lugar geográfico o un premio lejano, lo concibo como un estado de perfecta armonía interior. Es la experiencia de paz, amor y plenitud cuando la persona se alinea plenamente con el Orden Universal.

¿Cómo resuenan en ti estas pautas para ir desgranando el diálogo?

Un abrazo fraterno a tu alma,

Natuka Navarro – Luna Poetiza


Lo que resuena en mí, más que las palabras expuestas para esas "definiciones" desde tus criterios, es el sentir que manifiestas con profunda claridad de cómo debieran ser tomados esos términos, que según donde sean comentados,  pueden llegar a ser auténticas aberraciones de la mente humana tratando de  justificar procederes "religiosos", cuando no, negaciones de que existieran y fruto de mentes necesitadas de apoyo y consuelo en sus desconcertantes o insatisfechas vidas.

Sobre "Espiritualidad", se identifica con el criterio que tengo de ella en lo que debe ser concebido y en lo que aplico en mí. Mas sobre no ser sólo materia, puntualizaría que "no somos materia en absoluto", sino que utilizamos expresiones materiales para mostrar e intervenir desde el nivel abstracto en los planos de desarrollo de las Consciencias. Como Dios mismo, que sin ser nada del Universo, muestra Sus Valores a través de él.

El Espacio y el Tiempo, sin ser reales como Esencia, son manifestados por la propia necesidad de las Consciencias en sus estados primarios, como incluso es la condición humana que conocemos, para desarrollar el Discernimiento que conduzca a lo que sí es elemento Esencial, la Sabiduría.

El "Cielo" no lo concibo más que como ese espacio infinito donde se expresa el Universo, que desde acá nos parece limitado aunque lejano, y donde criterios pueriles religiosos tienden a contemplarlo como ubicación de las almas despojadas del cuerpo carnal. Su posible relación con "Felicidad" y trascendencia, es según el vuelo emocional de cada cual y su dialéctica personal.

No pretendo, querida hermana, cuestionar algo de tu parecer,, pero sí dar lugar a desmenuzar, quizás, lo hasta ahora expresado.

Abrazo tu alma.
Angel


«La Esencia Liberada Y El Gran Creador»

Querido hermano Ángel:

Escucho atentamente tus puntualizaciones y celebro este intercambio que nos permite afinar y desmenuzar las ideas, profundizando en aquello que sustenta nuestro sentir más íntimo.

Coincido plenamente en la grandeza y el misterio de lo trascendente. Creo firmemente en algo superior a nosotros, un Dios sobre todas las cosas que es el Creador del mundo y del Universo entero. Su inmensidad es tal que supera por completo nuestro entendimiento; no lo conocemos en su totalidad porque su naturaleza trasciende los límites de nuestra condición humana.

Respecto al fin de nuestra estancia terrenal y a esa distinción que haces entre la ilusión material y la Esencia, comparto la visión de la transformación absoluta. Cuando nos vamos de esta vida, el cuerpo desaparece, la mente humana se desvanece y desaparecemos nosotros mismos en la forma en que nos conocíamos, sobre todo esa conciencia limitada de tener una morada carnal. Al liberarnos de esa carga, somos verdaderamente libres; podremos volar al perder la densidad de la conciencia terrenal y del peso cotidiano. Este cuerpo que hoy habitamos se difuminará en la tierra, integrándose de nuevo en la naturaleza, pues bien sabemos que nada en nosotros se pierde, sino que todo se transforma en el flujo infinito del Universo.

Desde esta perspectiva, el "Cielo" y el "Plano espiritual" dejan de ser construcciones dogmáticas para convertirse en ese retorno a la Libertad Absoluta, donde la materia vuelve a la tierra y lo que es Superior nos acogota en su inmensidad.

Quedo deseando conocer cómo continúa resonando en ti este desmenuzar de nuestras conciencias.

Un abrazo colmado de fraternidad y profundo afecto,

Natuka Navarro – Luna Poetiza


Respecto de lo que puede llegarse a concebir como Dios, es importante quitar de nuestra mente el criterio que siempre ha venido existiendo, como el de un Dios o Ser Personal, o como se dice hoy día, un Dios antropomorfo, con características que concebimos en lo humano, es decir, un Ser con conciencia, voluntad y emociones, que escucha, ama, se enoja, puede encelarse, alegrarse o entristecerse, y con quien podemos establecer una relación directa.

Yéndonos al otro polo, hay quienes lo consideran como una ley universal, energía o un trasfondo cósmico impersonal (como la gravedad o el orden del universo) que no posee autoconciencia ni emociones.

Mi criterio personal en eso es que Dios es Espíritu Puro Pleno, la Potencialidad Absoluta. Potencialidad que contiene en sí todo germen vivencial, siendo la infinitud de factores de expresión de Vida. Esa Potencialidad de Infinitud de Valores debemos concebirla como la Esencia de la Sabiduría Suprema del Amor, que dio lugar a la Vida de infinidad de formas progresivas manifiestas y que discurre entre planos de Manifestación e Inmanifestación, según desde dónde son observados, en constante alternancia para sus procesos evolutivos. Por su extrema intensa Potencialidad, su Presencia es plenamente inobservable. Al ser nuestra realidad individual surgida de Su Esencia y estar nuestra esencia conectada con nuestro corazón, o centro vital esencial, nuestra vía de conexión con Él es a través del sentimiento, del sentir más interno y sereno que podamos establecer en nuestra consciencia.

Dado que en nuestra capacidad de pensar humana, lo más Abstracto que conocemos es la Mente, estamos dados a pensar que Dios en Mente, si bien en pureza, equilibrio e inmensidad, y de ahí el criterio Hermético de que "Todo es Mente" y de que "Somos en la Mente de Dios", como podemos leer en el Kibalión.

El Universo, en todo esto, no debe concebirse, pues como Su Cuerpo, por la misma razón que nuestra Alma no es nuestro Cuerpo (carnal o espiritual), sino que el Cuerpo es su creación. De igual manera debe entenderse al Universo, como la Creación de Dios, donde podemos apreciar sus Atributos en cuanto orden, equilibrio, justicia, inmensidad, pluralidad integrante,... ...

Creo, Natuka, que para no dispersarnos, podemos ir abordando paso a paso los puntos que van surgiendo en nuestro Diálogo, para ni extendernos demasiado, ni dejar puntos inconexos.

Así, sobre "el fin de nuestra estancia terrenal" y la "distinción entre la ilusión material y la Esencia", pueden quedar anotadas para consideración posterior.

Es tu turno, querida hermana.


El Latido Universal Y La Voz De La Noche

Querido Ángel:

Leer tus reflexiones sobre la inmensidad de esa Esencia Pura y Potencialidad Absoluta me transporta a un territorio de profunda quietud. Comprendo perfectamente tu mirada cuando describes a Dios como un trasfondo de infinita sabiduría, un manantial de amor y energía creadora que escapa a las formas y a los moldes estrictos de la razón. Sin embargo, frente a esa inmensidad cósmica y abstracta, surge la necesidad más íntima y hermosa del alma humana: el deseo de ser escuchada.

Por eso, quiero compartir contigo cómo lo siento yo, desde la sencillez de mi fe y de mis vivencias cotidianas.

Para mí, Dios no es una fuerza fría ni un engranaje impersonal que rige el universo desde la distancia. Yo siempre le he considerado como un Dios cercano, de esos con los que uno puede hablar todas las noches, exactamente como te estoy hablando a ti en este preciso instante. Es una presencia que acoge, que comprende y que no necesita de protocolos humanos.

Y lo más maravilloso de todo es que su lenguaje trasciende las palabras de los hombres. Yo siento que Él entiende todos los idiomas: el murmullo callado de las plantas que crecen en el jardín, el canto y el curso del agua que corre por el río, el susurro antiguo de los árboles cuando se mecen con el viento... Absolutamente todo lo comprende, porque todo forma parte de Su gran tejido.

Como bien dices, no tiene un cuerpo físico porque es puro espíritu, y esa misma libertad nos permite imaginarlo de cualquier manera que nos acerque a Él. Para algunos será una luz cálida, para otros un refugio invisible, y para mí, ese confidente paciente que nunca duerme y que convierte cada rincón de la noche en un altar de complicidad y consuelo.

Dejo la puerta abierta, querido hermano, para seguir caminando despacio por este sendero de reflexiones, donde tu sabiduría y mi sentir se dan la mano.


Mi adorada hermana Natuka:

Mucho me alegra ver cómo has sabido complementar lo que fue mi intervención anterior, mostrando, según deduzco de tu aporte, a un Dios con el que no podemos conversar o dirigirnos. Traté al final de mi aporte expresar algo diferente a tal parecer, es decir, lo que tú expresas como esencial para el ser humano, que hay vía de comunicación con Él, y es en lo que expresé con...

«Al ser nuestra realidad individual surgida de Su Esencia y estar nuestra esencia conectada con nuestro corazón, o centro vital esencial, nuestra vía de conexión con Él es a través del sentimiento, del sentir más interno y sereno que podamos establecer en nuestra consciencia.»

Por tanto, estoy plenamente de acuerdo contigo en que hay una "escucha" derivada de nuestra comunicación interior con Él, pues no es "un mero manantial de amor y energía creadora", sino que al ser nosotros parte de Él, o Él estar en toda nuestra integridad, basta con nuestro Sentir para que a Él le llegue lo que sintamos, así como también recibimos de Él lo propio de la cualidad que surgió desde nosotros, donde son las Vibraciones del pensamiento, del sentimiento, de las palabras, de las acciones, de las emociones,... las que operan en esa comunicación, como con mucho detalle desarrollo en el apartado "Conocer a Dios" dentro de la Web "Teosofía Espiritual".

Deseo haya servido lo ahora expuesto, para superar lo que considero fue una no clara exposición en mi aporte anterior.

Angel


Querido hermano Ángel:

Muchas gracias por tu valiosa aclaración y por compartir tu visión con tanta profundidad y delicadeza.

Al leerte, no puedo evitar sonreír y abrirte mi corazón tal y como soy. Cuando yo hablo con el Señor —que es como me sale llamarle desde dentro—, mi comunicación con Él es sencilla, directa y muy humana. Le hablo de lo que me preocupa día a día, de la salud, de mis tres hijos y de la paciencia que le pido para relacionarme con sus novias, porque jamás querría repetir los errores de unos suegros difíciles. Le pido fuerza para poder caminar un poquito más sin cansarme, paciencia para no meterme en conversaciones ajenas y la gracia de ser siempre transparente y sincera en todo lo que digo.

Lo maravilloso es que, al terminar de hablarle y desahogarme, siento cómo me tranquilizo, recupero la paz y vuelvo a ser yo misma.

Al final, como bien dices, esa conexión a través del sentir más interno es la que nos escucha y nos reconforta. Da igual las palabras que usemos o la forma en que lo hagamos; lo importante es que nos sale del corazón y que en esa conversación íntima encontramos el alivio y la fuerza para seguir adelante.

Un abrazo inmenso con todo mi cariño,

Natuka


Comprendo cuanto me expresas, querida y admirada hermana.

Yo tengo una Oración personal que de vez en cuando leo y en lo cual pongo el sentir que me es posible en esos momentos, donde le hablo a Dios, nuestro Padre "celestial", de lo que considero tiene razón de ser en mi comunicación con Él, que si bien tengo en la consciencia con frecuencia, hay momentos en que decido expresarla de voz.

En lo que consiste tal Oración, que más bien es un Hablar con Él, lo tengo pasado a vídeo, con una voz, que se verá con claridad no es la mía, sino artificial, pero para efectos del vídeo y no de la comunicación con Él. Es el vídeo que muestro a continuación de lo que escribo aquí.

Otro abrazo inmenso con todo mi cariño hacia ti.

Angel

Oración en formato pdf


Mi adorada Natuka:
Un tanto quedó aparcado el Diálogo emprendido sobre "Espiritualidad, Plano espiritual y Cielo", donde la Espiritualidad fue ampliamente comentada; mas el segundo asunto, el del "Plano espiritual", que considero trascendente para poder abordar con eficacia cada presente vida, me permito expresar algo de lo que de él concibo tras lecturas especiales de lo dictado por almas que en tal estado allá habitan, y especialmente de seres que acá en la Tierra fueron investigadores de la condición humana, y allá se centraron en ser transmisores de su propia investigación en ellos mismos y en la humanidad de esos planos.

Comenzaré diciendo que... dentro de esa «dimensión de frecuencia superior, más allá del espacio y el tiempo lineal y ser el ámbito de origen de la conciencia despojada de la forma física», como expresaste, Natuka, en tu respuesta a mi primera pregunta del tema,... la vida allá no es muy diferente de lo que hemos llegado a conocer de la vida en la Tierra, sólo que todo regido por la cualidad de las vibraciones que cada ser ha generado y nutrido dentro de sí, especialmente las derivadas de la condición Moral alcanzada, donde la Inteligencia pudiera quedar sin relevancia e, incluso, ser causa de desconciertos y sufrimientos, en función del uso y enfoque que con ella se hiciere en lo terreno.

Al igual que conocemos de las ondas de Radio, que se interpenetran sin afectarse en función de su condición de frecuencia y vibración, así las almas allá encuentran su sitio en función de tal condición en su moral y comportamiento, que no viene dado por lo que "piensen" o deseen, sino por la realidad de sus actitudes internas que fomentaron, de las que va a depender lo que encuentren tanto en sus relaciones humanas (espirituales), como en los ambientes donde se verán inmersos. Planos diferentes que coexisten pero donde cada cual percibe y conecta con lo de su misma vibración (como dije de las ondas acá), y que llegan a ser de inmensos contrastes unos de otros según la condición de las almas que los habitan.

Pretender escudriñar en planos muy sutiles de almas muy elevadas, sería análogo a querer conocer de la Universidad por criaturas de Primaria, que sólo desconcierto y cefaleas les darían. Así pues, tratemos de lo que nuestra conciencia pueda asimilar, y que además es lo que nos resultará útil para aplicar a nuestras implicaciones terrenales.

Allá existen planos donde se hallan Escuelas de muy diferentes rangos, Hospitales de recuperación de traumas y confusiones terrenales, Ateneos diversos, Edificios para Arte, Ciencia y Conciertos,... y todo lo que precisa el alma para seguir aprendiendo en la mente y en los hechos. Todo es concebido y diseñado desde la Voluntad y el profundo Sentimiento que crea, con la belleza, amplitud y profundidad de los Seres que lo manifiestan. Pero de igual manera, existen planos donde las almas dominadas por pasiones, orgullos y egoísmos, generan desde sí mismos y sin ser conscientes de ello, ámbitos de penumbra, asfixiantes y tenebrosos, donde existe la impiedad y el desconcierto, hasta tanto logran comprender que el pedir perdón y aceptar clemencias, acercan a hermanos pendientes de esos planos llamados Umbrales, porque nada es de eterno sufrimiento en los designios de Dios, sino dependiente de la condición que cada alma decida cultivar.

Y con esto considero que ya extenso se ha hecho lo que sólo pretende aportar elementos para en todo ello profundizar. Así pues, Natuka, te paso el testigo al tiempo que te manifiesto mi gratitud en ello y mi aprecio como hermano y amigo.


《Un Eco Diferente Para Los Diálogos Del Alma》

Querido Ángel, hermano y maestro en el verso, qué profunda emoción me ha provocado recibir tu mensaje y tomar este testigo que me tiendes con tanta nobleza. Logras desentrañar los misterios del plano espiritual con una claridad que reconforta el centro mismo del pecho.

Esa analogía tuya sobre las ondas de radio y la existencia de espacios de sanación y aprendizaje al otro lado del velo es un auténtico bálsamo de luz. Nos devuelves la certeza de que nuestra arquitectura moral es el único hogar que habitaremos más allá de la forma. Gracias infinitas por enriquecer nuestros diálogos, por avivar mi inquietud y por regalarme siempre tu compañía tan dulce, sabia y respetuosa. Te envío un abrazo inmenso, de alma a alma, con toda mi admiración.

Y te pregunto, compañero ¿te parece bien si en nuestra próxima parada exploramos cómo esas vibraciones de los umbrales rozan y condicionan, de manera sutil, nuestros pasos cotidianos en la Tierra?


Querida y admirada hermana y amiga Natuka:

Las almas que pueblan ámbitos del Umbral, donde al mismo tiempo hay diversos planos y muy amplios "recintos" según la intensidad de negatividad de sus "huéspedes" y creadores (a partir de sus niveles de vibración interna) están muy vinculados a la atmósfera terrestre, pues tales vibraciones  se caracterizan por fuertes apegos a lo que vivieron y se empeñan en mantener de lo que acá experimentaron (sus soberbias, egoísmos, vanidades, pasiones y vicios,...), siendo fácil que espíritus vinculados a ellos acosen a humanos encarnados tratando de, por una parte absorber los fluidos de esos vicios que en lo humano están activos (ya que ellos al no contar con cuerpos a través de los cuales ingerir o sentir, sólo podrían "observar", sin sentir dar vida a sus querencias), y por otra parte, para influenciarles en sus mentes bien para que sigan en ello, o para que lo hagan cuando estuvieren no activos o tratando de apartarlos en ellos mismos. Otro tanto ocurre cuando se empeñan en incitar al mal que ellos mismos respiran en sus adentros del alma, para igualmente "nutrirse" de tales hechos.

De lo anterior vemos la importancia (trascendencia) que tiene el procurar mantenernos en actitudes internas y estados emocionales, con la oportuna serenidad y paz interior, sin "admitir" se instalen ideas, pensamientos, y peor aún sentimientos, que puedan servir para que esos espíritus (almas desencarnadas) pueden prenderse de ellos y reforzarlos en nosotros mismos como si fueran plenamente nuestros.

Un espíritu o alma en su estado desencarnado, tiene un cuerpo (el espiritual del que ya hablamos en otra respuesta anterior) "sutil" que es permeable plenamente a todo lo orgánico, con el que se puede "pseudo fundir" para vivenciar tal personalidad encarnada, como para inducirle a comportamientos concretos. Nada de lo material (paredes, suelos, rocas,...) se lo impide. Nuestra única y eficaz defensa es lo que mencioné sobre estados internos, de paz y vibración elevada (no quiere decir "despiertos", sino de Paz y de Amor).

Si bien lo más frecuente es situarse de manera cercana para influenciarnos en el pensamiento, también pueden verse condicionados, además de por nuestras propias vibraciones, por otros espíritus que hayan asumido estar cerca de nosotros para alentarnos a lo más correcto en nuestros procederes, según el objetivo de nuestra alma, y a protegernos de las influencias negativas a ello.

Tu turno de palabra y toma de testigo, querida hermana.
Angel


Querido Ángel y amigos del camino:

A raíz de esta hermosa y profunda lección que nos compartes sobre los planos invisibles y la influencia de las energías que nos rodean, me surge una duda que late en el fondo del alma.

Cuando las almas que pueblan ámbitos del umbral se empeñan en incitar al mal para nutrirse de tales hechos, o cuando nos hallamos ante esa permeable realidad que atraviesa muros y materias, tu consejo resuena como la mejor y más firme defensa: mantenernos en la serenidad de la paz interior, elevando nuestra vibración desde el amor para que ninguna sombra encuentre asidero en nuestros pensamientos.

Por ello, te pregunto: en medio de esta constante sintonía, ¿de qué manera sutil o perceptible logramos percibir la cercanía y el amparo de esos guías o espíritus luminosos que velan por nuestro propósito? ¿Cómo se manifiesta su aliento protector en nuestro día a día frente a las corrientes más densas?

Las horas se despiden suavemente y la noche nos invita a recostar el cuerpo y el alma en esa paz que tanto hemos nombrado. Me retiro a descansar con el corazón lleno de gratitud por tanta luz, tanta poesía y este intercambio tan hermoso que nutre nuestros días. Que la serenidad y los buenos sueños custodien el descanso de todos.

Quedo a la espera de tus sabias palabras, querido hermano y amigo. Un abrazo muy cálido y muy buenas noches desde este lado del sendero


Querida hermana y amiga Natuka:

Los grados de posible percepción van a depender de la extrasensorialidad que cada cual haya ido cultivando, consciente o no, a lo largo de sus vidas terrenales, que es el plano donde se modula todo lo orgánico y lo que a su través logramos.

Un Alma desde el otro plano, encontrará facilidad o dificultad en su comunicación con un encarnado, en función de la similitud vibracional que entre ambos exista. Y en función de esa similitud surgirá con mayor percepción o intensidad lo que se transmita, pero lo más normal es que todo ello discurra en lo que consideramos nuestros propios Pensamientos, salvo en encarnados, como he llegado a conocer, que perciben claramente la "voz" de su comunicante, e incluso a veces con cierto acompañamiento de alguna silueta más o menos desdibujada. Por tanto, no existe forma concreta de manifestación en nuestras percepciones.

En mi caso personal, sólo en una ocasión en que me planteé importante conocer del nombre de una amiga sobre la que deseaba saber de su encarnación anterior, me llegó con neta claridad una voz, sin confusión posible con mi propio pensar, con el nombre que mi amiga había tenido en tal encarnación, información que pude con amplitud confirmar poco después por la bibliografía que tenía (como de muchos otros individuos) en mi biblioteca, y lo que de mi amiga supe conocer de su interior orgánico a través de la Iridología que bien conozco, y que se correspondía con las características de la muerte última que tuvo (señales iridológicas en zona cerebral).

Pudiera llegarse a captar, pues, algún "decir" que consideráramos diferente a nuestro modo de percibir nuestros pensamientos, o que "de pronto" apareciera sin razón de ser en lo que estuviéramos haciendo o pensando. Y respecto de algo similar a esto, he tenido más de una experiencia de cosas ocurridas en mi propio cuerpo, o en elementos de mi entorno (como por ejemplo estante de libros), ocurriendo algo que claramente venía a decirme sobre lo que estaba expresando de voz a otra persona y que fuere incorrecto, y en lo que no había agente externo alguno que justificara tal hecho.

Así pues, estar en la consciencia de qué pensamos, qué estamos haciendo, o qué sentimos por dentro y de nuestro entorno, es lo que considero con más posibilidades para saber de lo que nos llega de nosotros o de "más allá". Además, tal actitud de consciencia, es lo que más nos alinea con la Vida que Somos y con lo que acá en lo terrenal hayamos venido a desarrollar para nuestro crecimiento de lo que somos como peculiaridades: Almas en la experiencia humana para elevar su vibración hacia nuestro destino de ser Sabiduría del Amor, como lo que en plenitud es el Dios de donde surgió nuestra realidad de Ser dentro de la Unicidad de la que somos parte integrante.

Gracias, mi querida hermana, por lo que entre ambos estamos dando posibilidad de extensión y aclaramiento de asuntos tan trascendentes en lo humano.


Estimado hermano y amigo Ángel

Acepto con genuino interés esta invitación al diálogo, y aquí va mi primer aporte, con la apertura que merece cualquier tema de tanta profundidad.

Sobre «Espiritualidad»:

La concibo menos como un dogma y más como una disposición interior: esa voz silenciosa que nos invita a mirar más allá de lo material, a preguntarnos por el sentido de lo que vivimos, y a reconocer que hay dimensiones de la existencia que no caben en fórmulas ni en escalas métricas. Dentro de ella situaría cosas como: la búsqueda de conexión con algo mayor que nosotros mismos (sea Dios, el universo, la conciencia colectiva…), la práctica de la compasión y la presencia plena, y la disposición a cuestionar nuestras certezas más arraigadas. Para mí, espiritualidad es algo que se vive más que se define.

Respecto al «Plano espiritual»:

Aquí mis sentidos son más prudentes. Lo imagino menos como un lugar físico o metafísico donde ir después, y más como una dimensión de conciencia. Podría ser ese estado interior donde las barreras del ego se disuelven, donde la intuición gana sobre la razón analítica, y donde sentimos pertenencia radical a todo lo existente. Algunas tradiciones lo ubican «después» o «arriba»; otras, como el budismo o ciertas corrientes místicas, dirían que está aquí mismo, solo que necesitamos cambiar el foco para percibirlo. No tengo certeza sobre su ontología, pero sí experimento su resplandor en momentos de profunda quietud o amor desinteresado.

Y el «Cielo»:

Es quizás el más cargado de imágenes culturales. Si pregunto a una teología cristiana tradicional, hablará de recompensa, gloria y morada con Dios. Si interrogo a una filosofía orientalizada, quizás sea un estado de liberación (nirvana) o reintegración al Todo. Pero me gustaría proponer otra posibilidad: ¿y si el cielo fuera un modo de habitar el presente? No como postergación celestial, sino como calidad de experiencia: cuando el miedo cede, cuando el perdón se hace posible, cuando sentimos paz sin condiciones… ahí, quizás, haya un destello de cielo accesible ahora mismo.

Lo que más me intriga, y me gustaría conocer tu sentir al respecto, es esto: ¿Crees que estos tres términos deben estar necesariamente entrelazados, o puede haber espiritualidad sin cielo, y plano espiritual sin promesas trascendentales?

Quedo atenta a tu voz en esta conversación. Con aprecio,

— Natuka


Bien expresas, mi querida Natuka, tu amplio posible sentido que conlleva el término "Espiritualidad".
Un "dogma" en sí sería la definición de algún Grupo religioso gustado de tal palabra (dogma) por lo bien que le viene ante cuestiones vitales que no sabe ni comprender ni ubicar, para no tener que recomponer sus preceptos esenciales.
Como término que nos invita a mirar más allá de lo material y a pensar en la razón de nuestra existencia, tiene bastante más sentido. Por tanto, como bien dices, es algo que debe vivirse, más que tratar de ser definido.

Del Plano espiritual ya expresé lo que de él conozco, si bien resulta escaso por la amplitud y complejidad del mismo, y comprendo que suscite difícil credibilidad, habida cuenta de lo que se nos ha ido inculcando de sus posibles realidades.
No se trata, pues, de un "lugar metafísico" o dimensión de conciencia, sino la Realidad (en sus muy diversos planos) donde se sustenta todo lo que podemos concebir o percibir como "realidades" desde nuestra pobreza observacional con estos sentidos y esta conciencia limitada por los condicionantes espacio-temporales que precisan el desarrollo de toda Consciencia en sus fases iniciales (donde aún estamos) para el discernimiento y la comprensión de la Vida que somos y en la que estamos al mismo tiempo inmersos.
La Intuición y los estados internos son elementos que podemos utilizar, pero no Planos existenciales, si bien estos, como ya dije en otro comentario, se interpenetran por ser constituidos en función de Frecuencias y amplitudes Vibracionales conscienciales bien diferentes.

El Cielo, como bien dices, puede ser concebido como un estado más elevado de conciencia si logramos trascienda de los habituales miedos, desconciertos, insatisfacciones,...

Mi sentir sobre estos tres Términos sobre los que hemos estado dilucidando, es que no están relacionados entre sí más que por lo que en tradiciones o costumbres al pensar en algo más allá de la Vida terrena pudiera existir, se han ido suscitando. Y el haberlos yo expuesto como elementos para dar lugar a este Diálogo, es por esa misma razón, buscando términos que de alguna manera se pudieran exponer como medio para profundizar ampliamente, con amplio espectro, en nuestras realidades vivenciales.

Y con este aporte, ya sabes, Preciada Natuka de amplísimo espectro, dejo en tus manos el testigo.
Angel


Mi querido Ángel,

te comento con un poema,
dándole ritmo y emoción,
poniendo letra a este sentir
que me llena el corazón.

《El Testigo De La Conciencia》


Me dejas hoy el testigo en las manos,
como quien deja abierta una ventana,
para mirar los mundos más lejanos
que habitan en nosotros cada mañana.

No sé si el Cielo vive en otra esfera,
ni dónde empieza el límite del ser,
pero hay una verdad que me libera:
sentir también es una forma de ver.

La espiritualidad no es una idea
que pueda encerrarse en un concepto;
es algo que se vive cuando el alma
se atreve a caminar hacia lo incierto.

Y quizá la intuición sea ese hilo
que une lo que sentimos y pensamos,
una voz que aparece, casi en silencio,
cuando dejamos de querer nombrarlo.

Hablas de frecuencias, de conciencia,
de planos que se cruzan sin fronteras,
y yo tan solo escucho mi experiencia,
dejando que mi alma los comprenda.

Tal vez el Cielo no sea un sitio,
ni exista más allá de nuestro andar;
quizá sea ese instante en que el espíritu
consigue sus propios miedos trascender.

Por eso tomo el testigo que me entregas
y lo sostengo abierto entre mis manos;
seguiremos buscando las respuestas
sin miedo a caminar por lo lejano.

Porque quizá la Vida sea eso:
preguntar sin tener siempre certeza,
mirar más allá de lo que vemos
y escuchar lo que calla la conciencia.

Y si el camino nos conduce al misterio,
no quiero apresurarme a definirlo;
prefiero emocionarme al descubrirlo
y hacer del propio asombro mi criterio.

Ángel, recojo el testigo con emoción,
y dejo que mi verso siga andando;
quizá buscando juntos la razón
terminemos, sin saberlo, encontrando.


El sentir lo otorga el alma,
no es del cuerpo,
materia orgánica que perece.

Lo incierto es de lo humano,
no del Ser que en verdad somos;
pues su conciencia atrapada
por el cuerpo que mostramos,
si su sentir no trasciende a otros planos,
queda varada en el corto tiempo
de una vida que no es Vida,
sino un lapsus en el verdadero Tiempo
que es lo eterno sin medida
donde se solapan sucesos.

El Cielo, claro tengo no es un sitio,
sino un estado de la conciencia
que busca dónde mitigar
angustias que no terminan
en este plano terreno.

Nuestra experiencia de humanos
no es la experiencia del alma;
la de humanos se configura
con nuestro transitar mundano,
sin usar las facultades
que más adentro tenemos,
como muestra la intuición,
que sin soporte en el cuerpo,
nos aporta conocer
lo que ni fue ni es presente,
sino algo del acontecer
que de los flases del alma
percibimos alguna vez.

Mas esos flases no sientan cátedra
y con facilidad los olvidamos
para que no creen en nosotros
quebraderos de cabeza
al no poder justificarlos
y no se quiebre la razón
donde tanto nos apoyamos.

En mí no consiste la vida
en preguntas sin certezas,
sino en potenciar los sentidos
y mi sentido común
para dar significado
a lo mucho descubierto
más allá de la apariencia,
de criterios de la ciencia
e ingenieros de la mente
que se empeñan en mantener,
aceptando ser bien comprados,
dormidas y embaucadas las consciencias.

La razón de esta vida trasciende
el término espiritualidad;
éste no es más que un camino
para abordar lo que la razón
desde el vulgar pragmatismo
ha marcado como portal
de una puerta que la dialéctica
nunca podrá traspasar,
ya que es ámbito del alma
el poder por ella transitar.


«Prisión de carne y tiempo»


El alma es un destello sin orilla,
un fuego puro que la carne aprisiona;
el cuerpo es solo el filtro que margina
la vasta luz que el tiempo desentrona.

La vida terrenal es un gran lapso,
mentira breve de la hora y el reloj;
el Tiempo verdadero es un abrazo
donde el ayer y el hoy se funden en Dios.

No hay Cielo de nubes ni de altura,
sino un estado hondo del sentir,
un remanso de paz para la cura
de esta angustia que busca ya salir.

La razón pragmatista alza la valla,
temblando ante el destello de intuición;
la lógica mundana nos encalla,
temiendo que sucumba su ilusión.

¡Oh, frágil inteligencia que blande su frontera!
Despierta del letargo y mira más allá:
la forma es solo el velo de lo que el alma espera,
la puerta que el discurso jamás atravesará.


¡¡¡Inteligencia,...
despierta del letargo
y mira más allá:
la forma es solo el velo
de lo que el alma espera;
tu discurso no lo traspasa
y en él sucumbirá.

Más allá de ti,
en otro plano,
hay una Razón expandida
que trasciende tus conceptos
por otros de más vida.

Te cobijas en un soporte
que en poco tiempo termina
bajo tierra entre gusanos
sin que nada de cuanto has sido
te sirva para librarte
de la angustia que acompaña
el pensar que ya no existes.

Trasciende tu pensamiento
y alinéate con la vida,
con la que tienes más adentro
de la apariencia que miras
como si fueras por ella
y no por lo que realmente
te trajera a esta existencia:
Un brote del infinito
caminando por esferas
donde paso a paso alimentarse
de principios de amor y sabiduría.


《Ecos Del Despertar》


Despierta, oh mente inquieta, de tu sueño profundo,
deja de ser esclava del tiempo y de este mundo;
lo que tus ojos miran con frágil vanidad
es solo sombra vana de la gran verdad.
No te encierres en celdas de lógica y razón,
ni busques en la ciencia la paz del corazón.

El cuerpo que hoy habitas,vestido de arcilla,
se gasta en los relojes que el tiempo acribilla;
es barca frágil que cruza tempestuoso mar
para en la misma orilla de siempre naufragar.
¿De qué sirve el orgullo, la gloria o el saber
si al borde del abismo se apaga el ser?

Mas dentro de tu pecho, celoso y escondido,
late el latido eterno que nunca se ha perdido.
No eres hoja que arrastra fugaz el vendaval,
sino chispa encendida de origen celestial.
Baja al templo sagrado que habita en tu interior,
donde el alma florece vestida de fulgor.

Rompe los duros cerrojos de la ilusión,
eleva tu mirada más allá del rincón
donde el dolor humano te ata con su cadena;
date cuenta de que el alma no sufre de condena.
Camina por las esferas de luz y de bondad,
bebiendo de la fuente de la Eterna Verdad.

Pues somos peregrinos del gran infinito,
viajeros que responden a un santo y sabio rito;
nutre tu mente y alma de amor y de saber,
que el viaje apenas empieza al despertar el ser.


Que el viaje empieza al despertar el ser,
es verdad de Perogrullo,
pues antes caminábamos
inconscientes y como en laberinto
sin direcciones concretas
y sin objetivo,
ensombrecidos por la inconsciencia
que nos mantiene dormidos.

Ahora somos conscientes
de que somos peregrinos
de un camino infinito,
que no es el de Santiago
ni otro de estos lugares;
éste cruza mares, desiertos
y abismos entre los mundos

Ahora ya sabemos ser
en lo interno y en el afuera,
y lo que es más importante:
que ambos estados
son réplica uno del otro
para en ellos conocernos
y así poder avanzar
en la realidad que somos,
que no es otra "cosa"
que almas desarrollando un Ser
peculiar y acompasado
con la Esencia que constituye
lo que de nuestro Creador,
el mismo Dios, heredamos.



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