** Epícteto y el Estoicismo**

Creada: 6 octubre 2026; Actualizada: ...


ESTOICISMO  FILOSOFÍA PARA LA BUENA VIDA EPICTETO

El Estoicismo nació en Atenas hacia el año 300 a.C. con Zenón de Citio, pero fue Epícteto quien le dio su forma más práctica y accesible. No es una filosofía abstracta; es una herramienta para vivir bien, especialmente cuando las circunstancias no dependen de nosotros.

La idea central:

Epícteto nació esclavo (circa 55 d.C.) y llegó a ser uno de los filósofos más influyentes de Roma. Su enseñanza se resume en una frase del inicio de su Enquiridión:

"Hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros".

De esa distinción deriva todo su pensamiento. No se trata de resignarse, sino de concentrar la energía sólo donde tenemos poder real.

Principios fundamentales:

1. Distinguir lo que depende de ti y lo que no. Nuestras opiniones, deseos y juicios están bajo nuestro control. La salud, la reputación, la riqueza o las opiniones ajenas no. La felicidad consiste en enfocar toda la energía en lo primero y aceptar con serenidad lo segundo. No es pasividad, es precisión sobre dónde poner el esfuerzo.

2. Las cosas no nos perturban; nos perturba nuestra opinión sobre ellas. Esta idea (retomada después por la terapia cognitivo-conductual) significa que no son los hechos los que nos perturban, sino el juicio que hacemos sobre ellos. Si alguien te insulta, el insulto sólo te hiere si tú decides que es un insulto.

3. No desear que las cosas ocurran como quieres. La fórmula de Epícteto: aspira a que suceda lo que sucede. Conformar tus deseos con la realidad, no la realidad con tus deseos, es la vía directa a la serenidad. Suena fatalista, pero es más bien liberador: elimina la frustración crónica.

4. La libertad interior: Nadie puede obligarte a pensar o sentir algo contra tu voluntad. Incluso encadenado, el juicio de una persona sigue siendo libre. De ahí viene la idea estoica de la libertad como estado interno, no como circunstancia externa.

5. Los preconcepciones y el progreso diario: Epícteto insistía en entrenar la mente a diario: anticipar adversidades (la premeditatio malorum), revisar al final del día qué hicimos bien y qué mal, y practicar con asuntos pequeños antes de enfrentarnos a los grandes.

Ideas prácticas que puedes aplicar hoy:

** Antes de hacer algo, pregúntate: "¿depende de mí?". Si la respuesta es no, reduce tu inversión emocional.
** Separa los hechos de tu interpretación. "Perdí el trabajo" es un hecho; "mi vida está arruinada" es una valoración, y las valoraciones están bajo tu control.
** Practica con pequeños contratiempos: un vaso roto, un retraso. Son gimnasias morales.
** Recuerda que lo que te gusta es prestado. Personas, bienes, salud: todo está prestado, no dado. Aceptar esto reduce el sufrimiento cuando llegue la pérdida.

Epícteto frente a otras corrientes:

A diferencia del estoicismo más frío de Séneca o Marco Aurelio, Epícteto insiste en el rol de cada persona dentro de un orden mayor: no eres un peón pasivo, sino un actor con un papel asignado que debes interpretar bien, sea el papel breve o largo. Su sobriedad no es frialdad, es amor a la realidad tal como es, sin ilusiones que produzcan sufrimiento.


Cambiemos de lugar a LA SALUD

El Estoicismo es una filosofía de gran sabiduría, por su trascendencia al ser aplicada para que no surjan decepciones y sufrimientos.

Postula un sentido excelentemente práctico y eficaz para nuestros comportamientos y actitudes de la mente (racionales y emocionales).

No obstante, en sus Principios Fundamentales observo algo que debiera ser cambiado de "lugar", y que expreso desde mi experiencia en ello.

Se trata de "La Salud", que Epícteto sitúa en "lo que no depende de ti", como sí ocurre con criterios y deseos.

La razón por la que incluso hoy día puede quererse dar la razón en esto a Epícteto, está en que nos hemos hecho "dependientes" de intervenciones de otros (lo que llamamos "profesionales" generalmente), que a su vez son dependientes  de gobiernos y multinacionales, que tienen sus objetivos claramente enfocados a beneficios económicos y de poder, y no de beneficiar a la población humana.

Respecto de La Salud, todo el Sistema "Sanitario" está enfocado a "parchear" los signos de lo que llamamos "enfermedades", mas no a restablecer la Salud, pues se quedarían sin los "clientes" que engordan sus haberes bancarios, además de que harían ciudadanos conscientes y no degradados en sus organismos y sus consciencias, sin lo cual dejarían su tendencia de "dependencia" y adquirirían la de responsables de sus propias decisiones y situaciones.

Contamos con recursos de conocimiento para poder dirigir nuestra Salud, en función de la Actividad que damos al Cuerpo; de cómo afecta al organismo y a la mente cada tipo de Alimento que solemos o podemos ingerir; de modos de Diagnóstico no agresivos y más informativos desde el punto de vista global orgánico (esencial para comprender lo que ocurre en lo particular), e incluso sin precisar instrumental alguno, o sólo algún elemento muy simple y económico; de Tratamientos naturales en ocasiones mucho más rápidos en sus eficacias, que los más sofisticados; de conocimientos sobre cómo afectan al organismo los estados emocionales y las actitudes que consentimos en cada instante, a través de Pensamientos que "aceptamos" se instalen en nuestra mente; etc., etc.

No es mera retórica lo que he expresado, sino fruto de la experiencia en ello, basada en la investigación personal autodidacta de... muchos años, y de la que mi Ser traía dentro de sí de otras experiencias terrenas. Sugiero visitéis la siguiente página:
"LA SALUD "

Dejo abierta aquí la posibilidad de comentar, exponer, preguntar, cuestionar,... lo que suscite este aporte respondiendo a... sobre el Estoicismo.


Querido hermano Ángel,

Tu reflexión toca un punto neurálgico que invita a un debate profundo y necesario sobre el pensamiento de Epícteto. Tienes toda la razón al señalar que la salud no puede relegarse al plano de la mera pasividad; la alimentación, el movimiento, el descanso y el dominio sobre nuestras emociones son elecciones diarias que están de manera indiscutible bajo nuestra directa responsabilidad y control.

Si bien la perspectiva tradicional del estoicismo situaba la salud corporal en el ámbito de las cosas "externas" —como un bien preferible pero sujeto a la impermanencia del cuerpo—, la búsqueda de una vida consciente exige asumir la soberanía sobre el propio bienestar. Cuidar el vehículo que habita el alma no es un acto de apego, sino de profundo respeto y responsabilidad hacia la vida.

Gracias por sembrar este debate en nuestro rincón y por recordarnos que la verdadera libertad pasa también por romper la dependencia y cultivar el conocimiento propio.

Natuka Navarro - Luna Poetiza


Como muy bien dices, Natuka, la Salud se encuentra circunscrita en los ámbitos más cercanos a nuestro cotidiano, donde nos movemos, sentimos, pensamos y nutrimos, siendo de todo ello de lo que va a ir dependiendo los estados del Cuerpo, por dentro (fisiología de órganos y sistemas) y por fuera (formas anatómicas).

Y lo más trascendente de ello, es que todo ese acontecer en el cuerpo está relacionado con nuestras decisiones y no especialmente por inducciones externas, que aunque en algunos casos nos sintamos influenciados desde fuera, el asumirlos, como ocurre con los criterios y deseos, dependerá en última instancia de nosotros mismos, es decir, de la Voluntad, sin bien ésta suele estar apartada, más o menos conscientemente, y en su lugar puesta la Sumisión (por diversidad de justificaciones).

Al igual que se dice que la ignorancia de la Ley no justifica su incumplimiento y podemos ser sometidos a juicio y condenas, en el caso de la Salud debemos ser conscientes de que existen aleccionamientos desde fuera para que la dejemos en manos de "profesionales" o estamentos que dicen estar para protegerla, cuando por experiencia sabemos todos que es un engaño para seguir aquellos en poderes, intereses y manejos sociales.

Y considerando la trascendencia de nuestros estados internos y externos, que repercuten en nuestros modos de pensar, sentir y actuar, resulta ser la atención al Cuerpo de lo más esencial para poder dar eficacia a nuestra vida, ya que "el Cuerpo es el instrumento de nuestra alma para poder intervenir en todos los planos existentes", incluso en el extrasensorial y etéreo, ya que de nuestra condición fisiológica y las posibilidades de intervención del cerebro, va a depender lo que consigamos hacia esos planos.

Por tanto, el Cuerpo no resulta ser, como algunos espiritualistas han expresado, un "lastre" para el alma y sus pretensiones de elevación y evolución.

Además, el Cuerpo no es simplemente el vehículo que "habita" el alma, sino la estructura que la define en sus logros evolutivos alcanzados; por tanto, adecuado a los Valores del alma y, al mismo tiempo, el que la hace depender en sus posibilidades de expresión y de su propio avance evolutivo.

En todo esto del Cuerpo debemos diferenciar lo que puede considerarse "apego a él y a sus sentidos", y otra el saberlo considerar en su importancia y atender sus requerimientos que la razón esencial de ser tiene.

Gracias, Natuka, por dar posibilidad a este Diálogo esclarecedor de asuntos importantes del alma que somos.


Querido hermano Ángel,

Tus reflexiones aportan una claridad fundamental y reubican el valor del cuerpo en su justo lugar. Tienes toda la razón al señalar que la salud no es un mero asunto de azar ni un ámbito que debamos ceder ciegamente a voluntades ajenas. Como bien expresas, la salud florece en lo más cercano: en el modo en que nos movemos, sentimos, pensamos y nutrimos cada día. Ceder esa soberanía por comodidad o sumisión es renunciar al libre albedrío en la práctica más inmediata.

Coincido plenamente contigo en que el cuerpo no es un lastre ni una cárcel, sino el templo e instrumento sagrado a través del cual el alma experimenta, actúa y evoluciona en este plano. No se trata de un apego superficial a las formas o a los sentidos, sino del respeto consciente hacia la estructura que nos permite ser y expresar nuestros más altos valores.

El cuerpo es el espacio donde el alma
traduce su sentir en la existencia,
no es una carga que resta la calma,
sino el cauce que alberga la conciencia.

Nutrirlo con razón y con cuidado,
rompiendo la sumisión del afuera,
es mantener el ser iluminado
en su propia y sincera primavera.

Gracias por enriquecer este diálogo con tanta lucidez y por recordar a nuestra comunidad que la verdadera sabiduría estoica empieza por hacernos responsables de la vida que habita en nosotros.

Un abrazo con profunda gratitud y cariño,

Natuka Navarro – Luna Poetiza



Flag Counter