
** Nuestro Cuerpo Espiritual **
Creada: 20 junio 2026; Actualizada: 16-7-26
"Conociéndonos más, cuidaremos mejor de nosotros mismos"
ÍNDICE.- *** Primeras consideraciones *** Sus Propiedades *** Sus Funciones *** Centros vitales -Chacras- *** Consciencia, Pensamiento y Sensación *** Pregunta desde WhatsApp ***
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La Naturaleza del Ser Humano es esencialmente Espiritual, aunque durante mucho tiempo dependa, para su desarrollo, del adecuado soporte Corporal.
Durante un largo período de su historia evolutiva, vive simultáneamente en dos planos existenciales, ya que, inmerso en la dimensión física (como encarnado), interactúa con el mundo espiritual; y, desencarnado, se vincula continua y estrechamente con el mundo material. En ello, el Cuerpo Espiritual viene a ser el vínculo interexistencial, presentando aspecto diferente, sutil o corpóreo, según el mundo donde interviene.
Es el "Envoltorio" sutil y perenne del Alma, que permite su interacción con los medios espiritual y físico. El Cuerpo Espiritual, por sí solo, no es el Alma, del mismo modo que el Cuerpo Carnal solo no constituye al Hombre, ya que el Cuerpo Espiritual no piensa. Él es para el Alma lo que el Cuerpo Carnal es para el Hombre: el agente o instrumento de su acción. Es el que expresa cuanto tiene lugar en el Alma, y el que transmite a ésta todas las sensaciones o percepciones de "fuera". Ha tenido muchas denominaciones a lo largo de la historia, tales como "psicosoma", periespíritu, perialma, cuerpo astral, cuerpo sidérico, cuerpo fluídico, etc., siendo el de "PsicoSoma" el que mejor lo define para su comprensión en Occidente, ya que viene a ser "la somatización de los valores que va logrando desarrollar el Alma", es decir, "los Valores manifiestos de la Personalidad del Alma".
El Cuerpo Espiritual surge desde el comienzo de "vida manifiesta" del Alma en sus primeros "brotes" de expresión diferenciada como peculiaridad emanada de Dios para ir desarrollando la Consciencia de cada una de esas peculiaridades, en cuyas esencias están inmersos los atributos de Dios, como Padre de todas ellas, y que podemos concretar en la dualidad Sabiduría y Amor. Lo más básico que podemos constatar son esos elementos Atómicos en constante vibración, que en su también incesante compartirse, irán formando moléculas y toda gama de estructuras, con el aspecto de materia en un principio, y más tarde dando lugar a lo orgánico que será la plataforma de los diferentes reinos de la Naturaleza, mas, como expresé antes, alternando sus manifestaciones en los planos sutiles o etéreos y los materiales, en cuya alternancia todo factor de Vida se desarrolla evolucionando.

El término "Alma" es aplicable al Principio vital e inteligente que representa cada individualidad, imperceptible e indefinido como el pensamiento, centro de la fuerza, foco de la conciencia y de la personalidad. Considerando al Alma ya con el desarrollo que va logrando, surge el término de "Espíritu", que es la "entidad peculiar y diferenciada" que va mostrándose en los planos donde interviene con su proceso evolutivo, siendo invisible e impalpable para los sentidos carnales en su estado espiritual. A estos dos términos anteriores, hay que sumarle el de Materia o Cuerpo material, que es dicha "entidad diferenciada" mostrándose en los planos materiales, con lo que en lo Humano denominamos Cuerpo Carnal. Es importante sepamos siempre diferenciar el término Alma del de Espíritu; el Alma como "Principio", y el Espíritu como "Ser específico".

El Cuerpo Espiritual es el intermediario necesario, a través del cual el Ser espiritual (el Espíritu) actúa sobre la materia densa, resultando ser el que organiza la vida del organismo físico desde su proceso de gestación, hasta su deceso, que es cuando lo abandona o se desprende de él, mas siendo el Alma la que siente, piensa y quiere.
Debemos concebirlo como una “formación sutil, forjada con recursos dinámicos, extremadamente permeable y maleable", mostrando estados morfológicos conforme al campo mental al que se ajusta. Viene a denominarse también su constitución como "Quintaesencia", que es lo más puro de una cualidad (proviene de la consideración de un Quinto Elemento, el Éter, superior a los 4 elementos básicos terrestres, tierra, fuego, aire y agua). También es considerado como el resultado de la aglutinación de la energía cósmica matriz o "fluido cósmico", adecuada a la naturaleza de nuestro planeta, sobre un Campo originado de la propia extensión energética del Alma.
Al igual que la luz, la materia vibra, y cuanto mayor es la frecuencia de la vibración, menos densa y más sutil será. Se tiene, entonces, que el Cuerpo Espiritual se presenta así porque vibra a una frecuencia más alta que la del cuerpo denso; presentando, no obstante, células, tejidos y órganos en otra dimensión vibratoria, que sirven, en el proceso de reencarnación, como matrices de los correspondientes biológicos. En realidad, cada tipo de célula del Cuerpo Físico es la imagen de la respectiva célula del Cuerpo Espiritual.
La constitución íntima del Cuerpo Espiritual no es idéntica en todos los Espíritus encarnados o desencarnados que pueblan la Tierra o el espacio que la circunda. Su naturaleza varía, no solo de acuerdo con la evolución moral del Alma, sino también con las condiciones de la región o del planeta en el que se encuentra. Es más o menos etéreo, según los mundos y el grado de depuración del Espíritu. En los mundos y Espíritus inferiores, su naturaleza es más grosera y se aproxima mucho a la materia bruta. Al contrario, en los mundos superiores, ese envoltorio se vuelve tan etéreo que para nuestros sentidos carnales es como si no existiera.
En las Almas superiores, esta sustancia que los envuelve puede presentar admirables características de tenuidad y luminosidad, mientras que, en las mentes primitivas, tal vestidura se caracteriza por el aspecto pastoso, verdadera continuación del cuerpo físico, todavía animalizado o enfermizo.
Concretando sobre los Elementos que intervienen en lo que se ha venido expresando sobre el Alma, tenemos:
1) Alma= Principio vital inteligente. /// 2) Cuerpo Espiritual= Expresión somática sutil de los Valores desarrollados por el Alma. /// 3) Espíritu= Ser específico y diferenciado constituido por el Alma y su Cuerpo Espiritual. /// 4) Cuerpo Carnal= Elemento orgánico que modula el Espíritu para su manifestación en la Materia. /// 5) Hombre= Expresión condicionada del Espíritu en la vida carnal.

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Propiedades del Cuerpo Espiritual

En niveles más avanzados de vida, en los que el Cuerpo Espiritual alcanza más quintaesencia, otras cualidades y características podrán marcarlo.
Plasticidad.-
El Cuerpo Espiritual, extensión del Alma, es el espejo eterno de la Mente, adaptándose automáticamente, gracias a la porosidad y maleabilidad que lo caracteriza, a las órdenes mentales que brotan continuamente del Alma. Sin embargo, tal posibilidad de alterar su indumentaria, está limitada al patrón evolutivo intrínseco a cada Alma, es decir, que irá en consonancia con la realidad íntima de ésta. Los Maestros Espirituales, por su vasta experiencia y realización moral, ostentan un alto poder mental, lo que les permite la dinamización de recursos incomparablemente mayores en las operaciones de adaptación plástica o maleable.
Los Espíritus actúan sobre los fluidos espirituales, no manipulándolos como los hombres manipulan los gases, sino empleando el Pensamiento y la Voluntad. Para ellos, el Pensamiento y la Voluntad son lo que la mano es para el Hombre. El Pensamiento es el gran taller o laboratorio de la vida espiritual.
Acercándose el momento de la reencarnación, el Espíritu reencarnante, comúnmente, entra en un gradual proceso de reducción psicosomática, el cual ocurre al mismo tiempo con la disminución de la conciencia de sí. Con la concepción y unido el Espíritu al embrión, en el proceso morfogenético cuyo desarrollo empieza a influenciar, se desarrolla un fenómeno inverso: el Cuerpo Espiritual comienza a expandirse, moldeando y sustentando el nuevo organismo en crecimiento. Superado el ciclo del nacimiento, continúa sustentando la organización física –modelando también los elementos en renovación– hasta los últimos instantes de la vida biológica.
Densidad.-
El Cuerpo Espiritual, agente del Alma, no deja de ser Materia, aunque de naturaleza Quintaesenciada. Como tal, presenta cierta densidad, que se relaciona con el grado de evolución del Alma, determinando así su peso y su luminosidad.
Ponderabilidad.-
Si bien desde la percepción de nuestros sentidos e instrumental físicos el Cuerpo Espiritual no presenta peso posible detectado, es decir, que sería "imponderable", en la dimensión espiritual, cada organización espiritual tiene su peso específico, que varía de acuerdo con su densidad, dictada por el estado de moralidad del Espíritu. "Nuestra posición mental determina el peso específico de nuestro envoltorio espiritual y, en consecuencia, el hábitat que le corresponde; mero problema de patrón vibratorio" [André Luiz].
Siendo materia, aunque tenue, se somete a los principios gravitacionales imperantes en el medio en que se encuentra y del cual se nutre. Es por ello que los Espíritus desencarnados se sienten atraídos por los pantanos del psiquismo degenerado, que marcan las dimensiones tenebrosas, o naturalmente atraído hacia niveles superiores, acordes con la condición mental que marca su moralidad.
Luminosidad.-
Por su naturaleza, el Espíritu posee una propiedad luminosa que se desarrolla bajo la influencia de la actividad y de las cualidades del alma. La intensidad de la luz está en proporción a la pureza del Espíritu: las menores imperfecciones morales la atenúan y la debilitan. La luz irradiada por un Espíritu será tanto más viva cuanto mayor sea su progreso. Así, siendo el Espíritu, de alguna manera, su propio faro, "verá" proporcionalmente a la intensidad de la luz que produce, de lo que se desprende que los Espíritus que no la producen se encuentran en la oscuridad.
Penetrabilidad.-
La naturaleza etérea del Cuerpo Espiritual permite al Espíritu –si están presentes las condiciones mentales necesarias– atravesar cualquier barrera física. Ninguna materia le ofrece obstáculo; las atraviesa todas, como la luz atraviesa los cuerpos transparentes; razón por la que los Espíritus pueden entrar en un recinto completamente cerrado.
Sin embargo, en niveles menos avanzados, los Espíritus, muchas veces, no logran atravesar los obstáculos materiales simplemente por ignorar que pueden hacerlo. La ignorancia o la incertidumbre disminuyen sus aptitudes y, en consecuencia, su poder de acción. Para esa clase de Espíritus, también barreras de materia más quintaesenciada, en el plano espiritual, pueden parecerles insuperables.
El Cuerpo Espiritual, vibrando a cierta frecuencia, no sería afectado por los obstáculos materiales, de naturaleza más densa y, en consecuencia, de vibración diferente o de frecuencia menor. El Espíritu, cuando está encarnado, se acopla al cuerpo somático (el carnal) adquiriendo su gama de frecuencia, lo que explica el hecho de que el espíritu desencarnado atraviese al encarnado sin incompatibilidad de interpenetración.
Visibilidad.-
El Cuerpo Espiritual en sí, es completamente invisible a los ojos físicos. No lo es para los Espíritus. Los menos avanzados perciben el Cuerpo Espiritual de sus iguales, captando su aspecto general. Los Espíritus Superiores pueden escrutar la intimidad del Cuerpo Espiritual de desencarnados de menor grado de elevación, así como la de los encarnados, observando sus desarmonías y necesidades.
Corporeidad.-
El Cuerpo Espiritual, resultante de un Campo que el Alma proyecta, aglutinador de recursos de la naturaleza terrestre, surge como una estructura, por así decirlo, casi material, instrumentalizándola. Es el Cuerpo sutil del Alma, matriz que, a su vez, moldea el cuerpo físico, dirigiendo con sus impulsos el desarrollo embrionario y fetal, e imprimiendo a las células y tejidos en formación sus características. El Cuerpo material, pues, refleja completamente al Cuerpo Espiritual, mas con ciertas circunstancias inherentes al plano material para el proyecto encarnado del Alma, de las que estaría libre el Espíritu una vez desencarnado, y que pueden ser ciertas patologías o deformaciones circunstanciales.
También, el Espíritu desencarnado, más evolucionado e invisible para los menos adelantados, puede mostrarse a estos, densificando su Cuerpo Espiritual, es decir, atrayendo elementos más materiales y corporificándose de manera que sea percibido por aquellos que aún se encuentran en planos evolutivos más inferiores. El Espíritu también tiene la capacidad de corporificarse materialmente en el plano encarnado, de manera eventual y transitoria, en los procesos de materialización, en los que el Espíritu aglutina en su Cuerpo Espiritual los recursos ectoplásmicos disponibles, asumiendo apariencia material.
Tangibilidad.-
El Cuerpo Espiritual, con el soporte ectoplásmico que le da expresión física, puede volverse materialmente tangible, en su totalidad o en parte, porque, al tocar el cuerpo ectoplásmico, evidentemente se toca al Cuerpo Espiritual que lo sustenta.
Bajo la influencia de ciertos médiums, se ha visto aparecer manos con todas las propiedades de manos vivas, que, como éstas, denotan calor, pueden ser palpadas, ofrecen la resistencia de un cuerpo sólido y, de repente, se disipan como sombras. La acción inteligente de estas manos, que evidentemente obedecen a una voluntad, ejecutando ciertos movimientos, tocando incluso melodías en un instrumento, prueba que son la parte visible de un ser inteligente invisible.
Sensibilidad global.-
El Espíritu, sin el cuerpo físico, su capacidad de percibir se amplía extraordinariamente: libre de las ataduras somáticas, la percepción del entorno que lo rodea ya no depende de los canales nerviosos materiales, ocurriendo como un registro global del Cuerpo Espiritual, es decir, una percepción que el Espíritu realiza con todo su Ser. Así, ve, oye, siente, en fin, con todo el Cuerpo Espiritual, independientemente incluso de la posición o dirección del elemento que motiva la percepción.
Sensibilidad magnética.-
El Cuerpo Espiritual, al ser un Campo de fuerza que sostiene una estructura semimaterial, se presenta particularmente sensible a la acción magnética. Gracias a esta sensibilidad, el Espíritu encarnado tiene la capacidad de registrar incluso en un campo de energía estática, la influencia que de él emana, con evidente repercusión en la organización somática. Pero es en el dominio del magnetismo espiritual (psicomagnetismo) donde esta extraordinaria cualidad del Psicosoma (Cuerpo Espiritual) resulta especialmente relevante. Un ejemplo es el proceso del "pase", donde el Espíritu, acumulando energía y estimulando la sensibilidad del médium, combina sus fuerzas con las de éste –psíquicas y vitales– para la transmisión de los recursos de curación.
Expansibilidad.-
El Cuerpo Espiritual, intrínsecamente indivisible, puede, sin embargo, según sus condiciones, expandirse, ampliando su campo de sensibilidad y, por lo tanto, de percepción, permitiendo al Espíritu, sin perjuicio del control de su cuerpo físico, vivir, eventual y temporalmente, la realidad del mundo espiritual.
Bicorporeidad.-
La bicorporeidad, que se relaciona con el fenómeno de desdoblamiento, se define como facultad del Cuerpo Espiritual, que permite, en condiciones especiales, su desdoblamiento (hacerse en dos). Sucesivo –y, a veces, casi simultáneo– al estado de desprendimiento, el desdoblamiento (duplicación corpórea y bilocación), se presenta en nuestro nivel actual de conocimiento como un proceso sumamente complejo y, aún, de difícil comprensión. Gracias a esta propiedad, puede presentarse bicorpóreo, es decir, con otro cuerpo, semejante al físico, fluídico, con mayor o menor densidad, pero susceptible de ser visto e incluso tocado, como suele ocurrir en muchos casos.
Unicidad.-
La estructura del Cuerpo Espiritual, como reflejo del Alma, es única como ésta. No hay Cuerpos Espirituales iguales, así como no existen Almas idénticas. Obviamente, en el transcurso del proceso evolutivo, disminuyen las diferencias y crece la armonización entre las almas, sin que, sin embargo, la individualidad deje de ser preservada en el “gran Todo”. Es decir, que el Alma siempre conserva su individualidad, reflejándose en su Cuerpo Espiritual.
Perennidad.-
No podemos imaginar el Alma sin el Cuerpo Espiritual, su reflejo y punto de contacto con la realidad que la rodea, y que se perfecciona y mejora con la propia evolución de ésta. El Cuerpo Espiritual es indestructible como el propio Alma. Ni los millones de grados de calor de los soles ardientes, ni los fríos del espacio infinito, tienen acción sobre este Cuerpo incorruptible y espiritual. Sólo la Voluntad del propia Alma puede modificarlo.
La indestructibilidad y la estabilidad constitucional del Cuerpo Espiritual hacen de él el conservador de las formas orgánicas. Gracias a él, comprendemos que los tejidos puedan renovarse, ocupando los nuevos el lugar exacto de los antiguos, y de ahí el mantenimiento de la forma física, tanto interna como externa. Es el transmisor de nuestras impresiones, sensaciones y recuerdos.
Mutabilidad.-
El Cuerpo Espiritual, en el transcurso del proceso evolutivo, si no es susceptible de modificarse en lo que se refiere a su sustancia, sí lo es en relación con su estructura y forma.
Desde las protoformas psicosomáticas en los seres más primitivos, hasta el hombre y el ángel, se recorre una larga escala. Y cuanto más progresa el Alma, a través de las sucesivas transformaciones, más depurado, sutil, ligero y brillante se va volviendo su Cuerpo Espiritual y, consecuentemente, más delicada su forma.
En grados más avanzados, cuando ya no es necesaria la forma física para el drenaje de las imperfecciones espirituales, el Cuerpo Espiritual, sin desaparecer, parece casi confundirse con el propio Alma.
Capacidad reflexiva.-
El Cuerpo Espiritual, extensión del Alma que es, refleja continua e instantáneamente los estados mentales, la “gloria o la degradación” de la mente.
Todo Pensamiento encuentra inmediata resonancia en la delicada trama del Cuerpo Espiritual, produciendo dos tipos de efectos: genera en el aura su imagen, conocida hoy como forma-pensamiento, variable según la carga emocional, incluso en el aspecto cromático, y también en la dimensión física, influyendo en la fisiología de los centros vitales, repercutiendo en los sistemas nervioso, endocrino, sanguíneo y demás vías de sostenimiento del edificio celular.
Olor.-
El Cuerpo Espiritual, al reflejarse en el aura, también se caracteriza por un olor particular, fácilmente perceptible por los Espíritus. En ocasiones, algunos encarnados pueden percibir olores, agradables o no, indicativos de la evolución de Espíritus presentes.
Temperatura.-
Como ocurre en el desarrollo de la actividad mediúmnica, donde ciertos médiums registran, por ejemplo, una especie de letargo gélido con la cercanía de algún alma sufriente, o, por el contrario, una cálida sensación de bienestar cuando se aproxima un Espíritu superior, es lícito considerar la posibilidad de que el Cuerpo Espiritual también muestre una especie de temperatura propia, relacionada, naturalmente, con el grado de evolución del Espíritu.
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Sus Funciones:
*Instrumental *Individualizadora *Organizadora *Sustentadora
Función instrumental.-
Su función primordial es servir de instrumento al Alma en su interacción con los mundos espiritual y físico. Es el elemento de enlace con el entorno que rodea al Alma, de modo que no sólo pueda actuar en él, influyendo, sino también recibir influencia de él.
Así como el perfeccionado Vehículo del Hombre nació en las formas primarias de la Naturaleza, el Cuerpo Espiritual también se inició en los principios rudimentarios de la inteligencia. A lo largo de la atracción en el Mineral, de la Sensación en el Vegetal y del Instinto en el Animal, vemos la crisálida de Conciencia construyendo sus facultades de organización, sensibilidad e inteligencia, transformando gradualmente toda la actividad Nerviosa en vida Psíquica.
Función individualizadora.-
El Alma es única y diferenciada, y su Cuerpo Espiritual la muestra, reflejándola, asegurándole la identidad exclusiva. Mas no se trata de una identidad que dependa únicamente de características periféricas; se refiere a su propia historia, a sus particulares características evolutivas. En este contexto, el factor memoria, reflejándose en el Cuerpo Espiritual, surge como uno de los más importantes, asegurando la continuidad de la vida psíquica en los diferentes niveles existenciales y marcando, así, la identidad del Alma.
Función organizadora.-
Esta función se muestra especialmente notable en el proceso de reencarnación, en el que el ritmo morfogenético, obedeciendo a los impulsos psicosómicos de crecimiento, conduce a la formación de un nuevo Cuerpo físico que se estructura rigurosamente de acuerdo con las características que marcan el Cuerpo Espiritual, modelo por excelencia. En todo germen vivo hay una idea directiva que se manifiesta y se desarrolla en su organización.
La noción de la existencia de un principio director inmaterial, que dirige el desarrollo de la vida, ocupa cada vez más espacio en la Ciencia, que, además, ya ha comenzado a admitir la presencia de un agente estructurador incluso en la formación de las subpartículas.
La idea de un modelo que sirva a la organización biológica no es nueva, habiendo sido también propuesta por varios biólogos durante la década de 1920, quienes la pensaron en términos de “Campos Morfogenéticos”, como es el caso del biólogo inglés Rupert Sheldrake, el cual expone: “La manera en que las proteínas se distribuyen dentro de las células, las células en los tejidos, los tejidos en los órganos y los órganos en los organismos, no está programada en el código genético (ADN). Dados los genes correctos, y por lo tanto las proteínas adecuadas, se supone que el organismo, de alguna manera, se organiza automáticamente".
La Morfogénesis, es decir, la modelación de los sistemas biológicos (células, tejidos, órganos, organismos), enfatiza Sheldrake, está dictada por un tipo especial de Campo Mórfico, que se traduce en los “Campos Morfogenéticos”, los cuales no solo permanecen en constante interacción con los sistemas vivos, sino que también se modifican, influyendo en su estabilidad.
Función sustentadora.-
El Cuerpo Espiritual, impregnándose de energía vital y transfiriéndola paulatinamente, al impulso del Alma, al vehículo físico, lo sostiene desde la formación hasta el completo crecimiento, conservándolo luego en la vida adulta durante el tiempo necesario.
Esta Función se hace muy patente en el delicado y complejo proceso de la renovación celular. Es sabido que todas las células físicas se reemplazan cada ciclo de siete a ocho años, sin que, sin embargo, se altere ninguna parte del cuerpo, conservando la persona, aún, sus rasgos fisionómicos.
Otro aspecto importante, se relaciona con la propia salubridad física, mantenida por la acción fundamental del sistema inmunológico que, a su vez, es sostenido por el Cuerpo Espiritual. La evidencia de esto resulta incluso del hecho de que la deficiencia inmunológica, según se constata hoy en día, está estrechamente vinculada a factores que se relacionan principalmente con el equilibrio emocional, que pueden bloquear las fuerzas de sustentación, y que una vez desbloqueadas, vuelven a operar reactivando la inmunología.
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Centros vitales *Chacras*
La compleja textura psicosomática presenta centros de fuerza que, interconectados, son responsables de mantener el equilibrio vital del organismo. Se localizarían en un segundo cuerpo, sutil, matriz del físico. Son siete. Este sistema de centros de fuerza fundamentales, de condensación y distribución de energía, mejor denominados centros vitales, y de conexiones que los interconectan, aunque su expresión sea física, constituye, obviamente, el Cuerpo Espiritual. Reciben los nombres de Coronario, Cerebral, Laríngeo, Toráxico, Plexo Solar, Digestivo y Genésico.
Detalle interesante a conocer del Chacra Cerebral
y trascendencia de acompasar Hemisferios Cerebrales:

Es importante recordar que todo surge en modo Tetra-Polar, y no lo iba a ser menos la Estructura Corporal, donde acompasándose a la Dualidad interna de los Principios "Inteligencia y Sensibilidad" que le dan Vida, surge la Dualidad que hace posible las manifestaciones de la externa (la perceptible), con lo "Visceral" y el "Sistema Nervioso Central", todo en perfecta sincronía de funciones complementarias.
[Puede profundizarse en la Dualidad "Neural-Cerebro"//"Visceral-Corazón", visitando la web Surgimiento de la Dualidad Cerebro-Corazón]
En las fases de intervalo entre encarnaciones, los Centros vitales no pierden importancia en la sustentación del dinamismo del Cuerpo Espiritual, aunque presenten algunas transformaciones importantes, principalmente en los Centros Digestivo y Genésico, que bajo la influencia de la más preponderante actividad Mental en el plano espiritual, estos dos Centros de fuerza puedan entrar en un proceso de debilitamiento, llegando incluso a casi borrarse fisiológicamente.
La Sexualidad es un sistema de Polaridad no adscrito a la forma específica del aparato sexual. La Sexualidad es la fuente única de los dos sexos, masculino y femenino. Para el cambio de sexo en la reencarnación, frente a la necesidad de nuevas experiencias en el plano evolutivo, basta la inversión de la Polaridad en la adaptación del espíritu al nuevo Cuerpo material. Estas inversiones se realizan en el Cuerpo Espiritual, ya que es éste y no el Cuerpo carnal el que controla todo el funcionamiento orgánico y fisiológico. Hasta la sexta semana de gestación, el feto posee gónadas "indiferenciadas" (órganos sexuales idénticos en ambos sexos).
Algo esencial a considerar respecto de la Sexualidad, es lo siguiente:
La Energía que llamamos "Sexual" es realmente la esencial de la función del Alma, que es la Creatividad, la que le permite a lo largo de su evolución ir re-creándose a sí misma, además de intervenir en lo externo. Tengamos en cuenta que Somos Hijos de Dios, y a Él lo mencionamos con frecuencia como "El Creador", ya que es lo que caracteriza a lo que más esencialmente percibimos de Él.

¿Qué suele ocurrir habitualmente cuando percibimos esa Energía de un modo notable? Pues que como interviene en ello el Centro Genésico, nos sentimos excitados sexualmente y tendemos a darle salida mediante alguna actividad sexual. Mas una vez conscientes de la verdadera capacidad que viene a estimularnos, lo más propio sería el aplicarnos con más centramiento a la actividad creativa que estuviéramos desarrollando. No es de extrañar, pues, que en el plano Espiritual, donde la "procreación" no tiene sentido, ya que ésta toma razón de ser sólo para posibilitar la Re-encarnación de Espíritus en los Orbes materiales, el Centro Genésico como tal tienda a minimizarse fisiológicamente en el Cuerpo Espiritual, estando potenciada notoriamente la capacidad Creativa de la Vida en dicho plano.
Respecto del Centro "Digestivo", comento más adelante.
En la Web "Chacras" tienes mucha información sobre ellos
y cómo se relacionan con las Sefirot de la Cábala y...
especialmente, con los 7 Principios del Kibalión.
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Consciencia, Pensamiento y Sensación

"Estructura de la Consciencia"
Es de suma importancia, para comprender los puntos de este Capítulo, tener presente a los 4 Elementos básicos de la vida orgánica: H - N - C - O. La figura anterior muestra qué dimensiones de la Estructura Humana vienen a representar. Del Carbono sabemos que es la base del mundo material y sustenta el Cuerpo Físico en sí mismo; el Oxígeno es el motor del metabolismo celular, permitiendo transformar los nutrientes en energía, y los procesos Emocionales. El Nitrógeno es esencial para la actividad Pensante. El Hidrógeno viene a ser el soporte básico de la Vida.
El Hidrógeno solemos ingerirlo a través del Agua que bebemos. Al estar en ésta el H unido al O, viene aquella a nutrir las actitudes Emocionales y, a su vez, ser relajadora o dispersadora de la actividad pensante. El Nitrógeno, muy abundante en la atmósfera, y que Espíritus evolucionados toman a través de la Respiración, el Ser Humano tiende a buscarlo en los alimentos Proteínicos, pero que al estar en estos unido al Carbono, resultan ser esos alimentos inductores de actitudes materialistas y de competitividad, así como potenciadores de la Memoria, lo cual puede distanciar de la contemplación del Presente y enfocarnos al Pasado, en nada favorecedores de los procesos Evolutivos conscienciales.
Llevando lo anterior al Cuerpo Espiritual, nos encontramos con dos elementos no necesarios en él, como lo son el C y el O, pues no hay un Cuerpo Físico al que nutrir, ni funciones metabólicas que desarrollar, resultando cualquier influencia del segundo en los estados Emocionales Espirituales, perjudiciales a su avance evolutivo, como lo muestran las afecciones que experimentan Espíritus al verse afectados por conexiones familiares o de otra índole terrenal, así como también en los ámbitos del Umbral.
Una vez superadas las inercias de deseos de Nutrientes, que más que como necesidad del Cuerpo Espiritual, las generan las tendencias a Emociones de algún tipo, o bien ante "esfuerzos" en tareas del plano espiritual aún no dominadas convenientemente, que tienden a demandar algún modo de contrapartida emocional equilibradora, el Espíritu prescinde de la tendencia a Ingestas de Nutrientes sólidos-sutiles (su realidad en ese plano) al no sentir ya Hambre, e incluso de necesidad de Beber, a pesar de que haya una tendencia generalizada en ese plano a tomar un Agua especialmente "fluidificada", que yo considero se trata de un Agua sin el componente de Oxígeno, es decir, de Hidrógeno molecular, como es el caso del Nitrógeno del Aire a través de la Respiración.
Considero que en el plano Espiritual, siendo el Cuerpo Espiritual simple "matriz sutil" o potencialidad de lo que llega a ser el Cuerpo Material (carnal en lo humano), las funciones de unos Pulmones y un Corazón no tienen por qué estar expresados en elementos específicos del primero, sino formar parte de la condición de "Consciencia" que expresa al Ser Global espiritual específico; Consciencia que posibilita al Espíritu la actividad en sí del Pensamiento y la conexión con toda su propia condición y con el exterior de sí mismo (como en lo encarnado hicieran los Pulmones y el Corazón), donde su amplitud y alcance estará en consonancia con el grado vibracional de tal Individualidad de Consciencia.
La experiencia terrenal de las Salidas Astrales, de cómo el Espíritu mantiene la Vida del Cuerpo Físico a través del Cordón de Plata, donde sólo existe el estímulo al pulso cardiaco y la función respiratoria, nos hace pensar que es la propia Consciencia de aquel la que interviene en ello, siendo ambas funciones, ya en el Cuerpo, las que alientan todas las demás de carácter orgánico que persisten durante la Salida Astral.
Al igual que precisamos de la Respiración cuando encarnamos para interactuar con el psiquismo Planetario, de igual forma debe ocurrir en el plano espiritual para estar conectados con la Mente de todos en los niveles que nos corresponda, es decir, que debe haber un modo de Respiración, que si bien no precisa de órganos como en lo corporal (los pulmones), sí ocurre a través de la porosidad del propio Cuerpo Espiritual y a través del "Pensamiento de interacción colectiva". Y otro tanto con la Sensibilidad o Percepción individual, que se manifiesta a través de la Potencialidad Sensitiva, relacionada con la Potencialidad Amor, que serán de eficaz y abarcante según la condición vibratoria alcanzada por cada Ser.
Respecto del Pensamiento en lo terrenal, que es corriente se considere "la cotorra parlante que no cesa", mi experiencia en la actividad ordinaria pensante del Ser Humano, es que los Pensamientos son la forma en que de ordinario invertimos la Energía Vital que constantemente recibimos, y que cuando la invertimos en Sensaciones, como por ejemplo el percibir cómo respiramos, cómo nos sentimos, o en la percepción minuciosa de algo externo, el Pensamiento deja de intervenir como tal, apareciendo en su lugar la Consciencia de esas Sensaciones. Esto viene a mostrarnos que el Pensamiento, el Sentimiento y todo tipo de actividad "mental", es fruto de la Consciencia, que no de un órgano específico; es decir, que la Consciencia, la realidad que hemos ido construyendo a lo largo de la evolución del Alma, es lo que constituye la base o estructura de nuestro Ser individual diferenciado, que toma Formas, sin ser éstas, en las expresiones del Cuerpo Espiritual.
Extrapolando lo anterior hacia "la Consciencia Universal", con la que tendemos a identificar a Dios, resulta que, siendo el Universo la conjunción de las infinitas Consciencias desarrolladas de la Potencialidad de Dios, Su Consciencia queda infinitamente más allá del marco de expresión del Universo, identificable quizás mejor con la expresión que el Espiritismo da de Dios: "la Inteligencia Suprema, Causa Primera de todas las cosas", donde caben la infinitud de gamas de Consciencias; es decir, "la Consciencia Suprema", mas no la Consciencia Universal, expansiva y mutable.
Estimado Lector de esta Página:
Consciente de que hay puntos, sobre todo del final,
que habría que matizar aún más,
te agradeceré Comentes
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lo que consideres deba ser aclarado, modificado o ampliado.
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Pregunta sobre "la Respiración en lo espiritual":
PREGUNTA.- (surgida desde la RRSS WhatsApp -28 junio 2026-)
No sé cómo respiran los Espíritus una vez que están muertos; nunca se me ha pasado por la cabeza saber esto. ¿Me puedes explicar un poco cómo lo hacen? Gracias.
RESPUESTA.-
La Respiración de los Espíritus es uno de los asuntos de más interés en lo Espírita, y además sumergido en dificultades de esclarecimiento, pues en él se aúnan las cuestiones más trascendentes a considerar de la vida en lo espiritual, mas trataré de responder a la pregunta.
El ser Humano tiene como funciones orgánicas esenciales el pulso Cardiaco y la Respiración, que es lo que desde el plano espiritual se alienta hacia el Cuerpo Físico cuando el Espíritu hace alguna “salida al Astral”, generalmente cuando aquel duerme. Con tales funciones, además de lo que aportan a la estructura orgánica celular, le es posible al individuo la conexión e interacción con todos los elementos de nuestro Planeta (seres y elementos con aspecto de materia)[en esto interviene lo Cardiaco], y también conectar con la atmósfera psíquica, lo Mental, del orbe planetario [a través de lo Respiratorio], por donde discurren las ideas, sentimientos,... de todo lo que la Humanidad terrestre ha ido desarrollando a lo largo de su historia. Esto último se denomina “Campos Morfogenéticos”.
Según es el modo de respirar (amplitud, profundidad, contenido del aire,...), así serán las posibilidades de la Mente percibiendo e interactuando con lo que en el “campo colectivo” se va gestando. Es decir, que si bien Comemos para nutrir el Cuerpo, Respiramos especialmente para nutrir la Consciencia, razón por la cual la Respiración es tan primordial y continuada, pues el “nutrir la Consciencia” es lo esencial que el Alma viene a desarrollar. Con la primera respiración al nacer, nos hacemos “ciudadanos” del orbe terrestre.
En el plano Espiritual, donde no hay un Cuerpo Físico a alimentar, pero sí una Consciencia a expandir, aunque en las primeras fases de des-encarnado se tienda a ser consciente de que “se Respira” y que el aire inunda lo que considera su interior corporal (similitud de pulmones), por la inercia aún no desprendida de nuestra conciencia, es realmente la Voluntad del Espíritu la que interviene desde “la Consciencia que Es”, sin necesidad de elementos “corporales”, pues siendo etérico o sutil el aspecto del Cuerpo Espiritual que envuelve o estructura el Alma, si bien se “percibe”, no se constata en su estructura interna, sino en lo que emana de él o se percibe en él sin punto concreto que lo emane o reciba, sino la globalidad.
Es “la Consciencia que Somos en lo espiritual”, liberada de condicionantes materiales y formas, la que desarrolla sus acciones, desde la Voluntad que ha ido desarrollando. Al igual que no precisa de Manos para ejecutar, Piernas para desplazarse, Sentidos para percibir, ni Cuerdas vocales para comunicarse, sino que todo eso lo hace desde la Voluntad (factor de Consciencia y no simplemente Mental), que otros expresan como desde el Pensamiento, la manera de intervenir el Alma en esos planos.
El Universo fue hecho, no por las Manos del Creador, Dios, sino por el “Hágase” emanado por la Voluntad de la Consciencia Absoluta que Es. Y ese es un Atributo de los que llevamos inmersos en el Alma, que, como los demás Atributos, vamos desarrollando paulatinamente a lo largo de las infinitas experiencias vivenciales. No obstante, como nuestra Consciencia se va desarrollando a través de las manifestaciones que vamos teniendo con la ayuda de elementos que se estructuran a modo de Cuerpos materiales, todas las Formas que nos ayudan a la comprensión de lo que vamos llegando a ser y a expresar, nos hacen concebir que precisamos de elementos de Formas, como órganos y sistemas.
Una vez alcanzamos elevados grados de Frecuencia vibratoria “en nuestro Ser”, es decir, “en nuestra Consciencia”, la existencia de estos y sus manifestaciones, sólo son percibidos como Voluntades de Consciencia, que interactúan consciente y colectivamente como Seres de elevada pureza y que colaboran en la expansión y colaboración de los factores de Vida que en Todo existe.
Así pues, la Respiración en lo Espiritual, considerando su analogía con la misión que cubre esencialmente en lo encarnado, es la “acción de interaccionar con las demás Consciencias”, en función del ámbito donde cada una de ellas se encuentra o puede intervenir, consciente o inconscientemente (orbes, planos, ámbitos y circunstancias), a través de lo cual comparte de sí misma y evoluciona.
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